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Desde siempre a tu lado

Kleenex® forma parte de tu vida

Descubre cómo las toallitas Kleenex® viajaron desde un laboratorio hasta llegar a cada casa de América.

En los años 20, Kimberly-Clark, un fabricante de papel, se expandió y desarrolló el uso del papel crepé en la fabricación de su primer producto para el consumidor, Korex. En aquellos momentos los productos para la higiene femenina no tenían demasiada acogida en el mercado, por eso la compañía tuvo que buscar otras maneras de utilizar aquella gran cantidad de papel crepé. Cambiando las mezclas de ingredientes y usando diferentes pulpas, los científicos crearon un papel mucho más suave, y así nació la idea de las toallitas faciales Kleenex®. Aunque las toallitas Kleenex® fueron ideadas como pañuelos desechables, nadie sabía aún qué podía limpiar con ellas. El mismo equipo Korex que las había desarrollado pensó en cómo comercializarlas, y su primera idea fueron las necesidades femeninas, incluyendo el aumento del uso de cosméticos. Confiaron en la idea de que aquellas toallitas fueran un buen sustituto de la desagradable toallita de “cold cream” que colgaba de la pared de muchos cuartos de baño de los años 20.

El tejido fue registrado por Kleenex® y presentado en 1924 como limpiador de cold cream o desmaquillador, un sustituto desechable de las toallitas faciales. El nombre Kleenex® es la abreviatura de la palabra “cleansing” – limpiador – unidas a la K mayúscula y la X adoptadas de Korex.

“En 1925, el primer anuncio de las toallitas Kleenex® apareció en the Ladies Home Journal como el secreto de las más famosas estrellas de cine para mantener una piel bonita y limpia”

En poco tiempo, los anuncios aparecieron en la mayoría de las revistas femeninas como McCalls, Good Housekeeping, Harper´s Bazaar, Vogue, Cosmopolitan y Redbook, En 1927 los anuncios empezaron a aparecer en los escenarios y las pantallas para respaldar la idea del secreto de belleza.

Por aquellas fechas, el investigador jefe de Kimberly-Clark sustituyó sus pañuelos por las toallitas desechables para combatir los síntomas de la fiebre del heno. Tuvo la sencilla pero brillante idea de comercializar Kleenex® para sonarse o para otras necesidades relacionadas con la nariz, cambiando el encabezado de los anuncios que los presentaba como sustitutos del “cold cream”. El concepto fue un boom, y en 1930 se lanzó la idea de Kleenex® de sustituir los pañuelos por toallitas desechables. Las ventas de Kleenex® se duplicaron en el primer año gracias a la estrategia de los nuevos pañuelos, ya que en vez de ser un producto sólo para mujeres, podía ser usado por mujeres, hombres y niños.

Desde que las toallitas Kleenex® llegaron al mercado en 1924, han sido la marca nº 1 del mundo en toallitas faciales, y hoy son un icono a nivel mundial. Para ser un producto fabricado con un excedente de material, ¡realmente han superado las expectativas de todo el mundo!